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Imprudencia, homicidio y Código Penal

17 May

La reforma del Código Penal de 2015 (Ley Orgánica 1/2015) supuso cambios significativos que rebajan la protección de los ciclistas (y peatones). Los accidentes con fallecidos y gravemente lesionados por atropellos causados por vehículos a motor en estos dos últimos años así lo ponen de manifiesto.

En lugar de subrayar la gravedad que supone dejar muerta o malherida a una persona que circula en una posición vulnerable e indefensa, el legislador se ha dedicado a restarle importancia. La imprudencia leve con resultado de muerte la ha eliminado como falta del Código Penal; sólo se sanciona por la Administración y se tutela a la víctima por vía civil. El homicidio por imprudencia menos grave (art. 142.2 CP) requiere para su persecución denuncia previa. Lo mismo sucede para los delitos por imprudencia grave y menos grave causantes de lesiones (art. 152 CP). Además, en el caso de una imprudencia menos grave causante de lesiones, sólo será delito en función del tipo de lesión causada. Si a juicio del juez no es una lesión muy importante (de las previstas en los arts. 149 y 150 CP), la imprudencia menos grave no es delito. 

Las medidas penales deben ser el último recurso  para sancionar conductas insociales y de ahí el principio de mínima intervención penal. Pero llama la atención el que se considere fuera de ese reproche penal conductas tan antisociales como atropellar a un ciclista O peatón) y matarlo o dejarlo malherido por un despiste en la conducción.

Pero incluso en los casos más aberrantes, como los sucedidos últimamente con conductores que conducían bajo los efectos de alcohol y drogas, las muertes de ciclistas se siguen calificando como una imprudencia grave con resultado de muerte (homicidio imprudente, art. 142.1 CP). A día de hoy, con la conciencia social sobre la gravedad de conducir en esas condiciones, no puede ya considerarse un delito de imprudencia grave con resultado de muerte, sino un delito de homicidio doloso, aunque opere como atenuante el tratarse de un dolo eventual (indiferencia hacia un resultado que sabe que es posible)El que consume alcohol y/o droga y tiene un coche a su disposición, es consciente de que si después lo conduce puede causar un accidente. Si efectivamente se pone al volante no es un imprudente. Admite la posibilidad cierta de causar un homicidio, porque tiene información suficiente a través de los medios de comunicación, de la experiencia social y de la publicidad gubernamental de que ello sucede en muy alto grado, y aún así consiente en que esa posibilidad pueda materializarse al conducir el vehículo a motor. Es un homicida doloso (art. 138 CP). La pena por homicidio imprudente es de prisión de uno a cuatro años, pero por  homicidio doloso  la pena es de prisión de diez a quince años. Los jueces deberían tener en cuenta este argumento para encuadrar penalmente la mencionada conducta homicida de manera adecuada a la realidad.

 

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